domingo, 2 de noviembre de 2014

Derecho Humano a la Educación vs Estado (poder político)


Educación y Estado

 


“Nuestra nación está en riesgo. Y lo más triste es que no hay evidencia de que nos hayamos dado cuenta de esta situación. Una nación está conformada por un pueblo con origen y cultura comunes. México, como nación, es su gente. Así que la nación prosperará si su gente prospera. Y su gente sólo prosperará si está educada, bien educada.”[1]

 

El presente trabajo propone una disertación sobre la relación entre educación y Estado en México, con el objetivo de poder analizar los hechos recientes y lamentables que se han presentado en nuestro país en los últimos meses, en los que precisamente los protagonistas son el Estado y los destinatarios de la educación, hombres y mujeres estudiantes.

 

Entendemos por educación al proceso en virtud del cual un individuo adquiere y recibe por parte de otros, de la sociedad de su tiempo, de sus educadores, de sus mentores, tutores, padres, una serie de conocimientos, destrezas, contenidos, procedimientos y actitudes, en virtud de las cuales aprende a comportarse en su época y entorno social, entre otros ámbitos.[2]

 

En términos jurídicos, la educación es un derecho humano, reconocido en el artículo tercero constitucional y en instrumentos internacionales de los cuales el Estado mexicano forma parte, por lo tanto, encontramos la correspondiente relación entre derecho y obligación, derecho de las personas a gozar de educación y obligación del Estado de reconocerlo y establecer las garantías necesarias para su protección.

 

Consideramos importante contar en este trabajo con el texto constitucional relativo a educación, para tenerlo como marco de referencia, por lo que a continuación transcribimos los párrafos que servirán como base para explicar la relación Estado-educación.

 

“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios–, impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias.

 

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.

 

I.     …, dicha educación será laica…

II.     El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

 

Además:

 

a)    Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;

 

b)    Será nacional, en cuanto –sin hostilidades ni exclusivismos– atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura;

 

c)    Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos, y

 

d)    Será de calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo logro académico de los educandos;

 

III.    … el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la opinión de los gobiernos de los Estados y del Distrito Federal, así como de los diversos sectores sociales involucrados en la educación, los maestros y los padres de familia en los términos que la ley señale. Adicionalmente, el ingreso al servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el Estado, se llevarán a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y capacidades que correspondan. … Lo dispuesto en este párrafo no será aplicable a las Instituciones a las que se refiere la fracción VII de este artículo;

 

IV.   Toda la educación que el Estado imparta será gratuita;

 

V.    Además de impartir la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior, señaladas en el primer párrafo, el Estado promoverá y atenderá todos los tipos y modalidades educativos –incluyendo la educación inicial y a la educación superior– necesarios para el desarrollo de la nación, apoyará la investigación científica y tecnológica, y alentará el fortalecimiento y difusión de nuestra cultura;

 


 

VII. Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. …

VIII. El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a distribuir la función social educativa entre la Federación, los Estados y los Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos que las infrinjan, y

 

IX.   Para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad, se crea el Sistema Nacional de Evaluación Educativa. La coordinación de dicho sistema estará a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

 

…”[3]

 

 

“En el artículo 3° constitucional, así como en la definición de educación que proporciona la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, el derecho a la educación es una condición para desarrollar y ampliar las capacidades que se consideran fundamentales para el desarrollo del ser humano dentro de un modelo de Estado. Es decir, mediante el artículo 3° el Constituyente estableció un conjunto de directrices, obligatorias para el Estado, que son útiles tanto para formar individuos capaces, como para dibujar un proyecto de nación y, a su vez, para que cada individuo pueda construir su proyecto de vida. Con estas bases axiológicas se logra construir una ideología nacional compartida por todos los mexicanos y, al mismo tiempo, se forma la individualidad de cada ciudadano dentro de la nación. La dicotomía del efecto funcional de la educación permite que haya un común denominador en los valores del Estado mexicano y, a la vez, que cada persona genere su individualidad.”[4]

 

La relación educación-Estado nos conduce a reflexionar también en la correspondencia entre educación y conocimiento, éste último, pensado no sólo en beneficio de la persona, sino también de la sociedad del Estado a la que esa persona pertenece. Sin educación no hay conocimiento, sin conocimiento no hay competitividad, sin competitividad, en un mundo internacionalizado y globalizado, no hay progreso.

 

Pensamos así en la siguiente interrogante, ¿qué papel le corresponde entonces a la educación y a su más alta institución, la universidad, en el proceso de globalización?

 

Actualmente, las universidades como escenarios de la educación superior, han sido presionadas a raíz de la velocidad de los cambios económicos y políticos de la sociedad. Crece la preocupación acerca de cómo modificar sus objetivos y transformarla hacia nuevas relaciones con el mercado, el Estado y el entorno social, de modo tal que sus tareas resulten pertinentes para satisfacer necesidades sociales emergentes e impulsar el progreso nacional. Las demandas que se le plantean están asociadas con la lucha por la competitividad –en el marco de la globalización-, elevar la calificación de la fuerza de trabajo y desarrollar la generación y manejo de alta tecnología.[5]

 

“La universidad… vive una paradoja fundamental: se reconoce ampliamente su importancia social, pero le es exigido que se refuncionalice como institución. … La universidad imparte entrenamientos específicos en una amplia gama de campos profesionales y también participa en la función política de la sociedad  al generar espacios de pensamiento y acción políticos.”[6]

Nos preguntamos entonces, ¿cuál es el nivel de autonomía de las universidades (públicas) para regular su independencia académica y administrativa? Podemos adelantar que ‘éstas’ universidades sí muestran dependencia, cada vez en mayor grado, de las dinámicas gubernamentales.

 

Casanova Cardiel estima que es posible afirmar, que sin lugar a dudas, la universidad contemporánea, sí depende directamente en términos financieros del Estado, lo que la ha llevado a negociar sus propias definiciones ante el poder político y económico.[7]

 

Coincidimos entonces en que “La universidad es, ante todo, una institución académica, pero llena de contenidos, acciones y significados políticos que influyen e interfieren en el acontecer académico. Es indispensable, por tanto, poner atención a lo político y resaltarlo como un factor presente y permanente de la vida universitaria para entender mejor los modos a través de los cuales operan estas instituciones, las rupturas en periodos de crisis y las salidas que corrigen o cambian su rumbo o que alteran las relaciones de poder en que se estructuran el gobierno y su organización.”[8]

 

Las universidades públicas se encuentran hoy en día ante la encrucijada de  adaptarse a los vaivenes sociales, políticos, económicos y culturales no sólo del ámbito doméstico, ya que son los aconteceres internacionales los que marcan derroteros en la vida interna de estos importantes centros educativos.

 

El proceso de globalización económica ha penetrado en todas y cada una de las esferas de la sociedad, lo ha hecho en la educación con un fuerte impacto, las demandas actuales a las universidades son principalmente la adaptación a este mundo en movimiento y la preparación para la fuerte competencia en el mercado de trabajo. En este tenor, las universidades promueven mecanismos para acercar a los jóvenes al mundo laboral, a las empresas en donde se espera, una vez concluidos sus estudios, puedan desempeñarse.

 

Lo anterior resulta interesante, sin embargo, debemos distinguir el sentido que las universidades, al menos las universidades públicas, otorgan a la globalización.

 

Por una parte, globalización como ‘civilización’ permitiría analizar y distinguir cómo cada pueblo ha incluido en sus planes de estudio y en sus universidades, la enseñanza de las ciencias de todos los pueblos, aquellas que contribuyen precisamente a la globalización, a la integración de todos los pueblos en una civilización común. Mientras que si entendemos la globalización como ‘occidentalización’, tal vez nos obligaría a determinar que algunos de los aspectos de las ciencias de cada pueblo, habrían de ser sustituidos por contenidos propios de las ciencias correspondientes al mundo occidental, desde el idioma, hasta el derecho, la historia, entre otros.[9]

 

Elijamos una u otra de las acepciones, no cabe duda que la globalización económica es interpretada como el verdadero significado de la globalización: la integración capitalista de estirpe anglosajona. Si hablamos entonces de capitalismo, sabemos que no todas las partes involucradas resultan beneficiadas. Un ejemplo son las condiciones laborales actuales, sin importar se trate de mano de obra calificada, proveniente de educación superior.

 

Los requerimientos actuales de las empresas trasnacionales establecidas en países en desarrollo no son precisamente de mano de obra calificada, al menos no el grueso de las plazas que ofrece, requiere principalmente de técnicos preparados y que cubran los requisitos específicos para la producción.

 

La actual demanda de técnicos y no así de profesionales en una rama de la ciencia, motiva a que los planes de estudio de las universidades, principalmente públicas, se modifiquen para que -pensemos que en la siguiente lógica lo planean las universidades- sus egresados logren colocarse laboralmente al término de sus estudios y al mismo tiempo, cubran las demandas de las empresas con los perfiles específicamente requeridos. Sería lamentable que fuera en el orden contrario.

 

El modelo de educación dual se propone como una solución a la alarmante desvinculación entre la formación educativa universitaria y las necesidades del mercado laboral. Implica la combinación temprana de los conocimientos científicos con la práctica para facilitar la aptitud para la creatividad y la innovación tecnológica, sin embargo, la educación dual forma principalmente técnicos especialistas en áreas específicas de las empresas que los capacitan, es decir, no son preparados para la competitividad en el mercado ‘global’, no es una ventaja para los estudiantes sino para las empresas porque cuentan con la mano de obra específica para su empresa.

 

“En esencia, la educación dual se refiere a la vinculación de dos entidades en beneficio mutuo: el gobierno, como promotor del bienestar de todos los ciudadanos, y la iniciativa privada, como motor de la economía nacional.”[10]

 

Creemos que el párrafo anterior describe a la perfección la esencia del modelo de educación dual, podemos darnos cuenta que la relación se  establece entre Estado y empresa, y que el alumno, el joven estudiante, es sólo herramienta para consumar beneficios para otros.

 

No se percibe entonces, bajo este modelo educativo ampliamente difundido en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), un beneficio real para el alumno.

 

“El Modelo Mexicano de Formación Dual (MMFD) busca la vinculación de la teoría y la práctica, integrando al estudiante en la empresa para desarrollar sus competencias profesionales, al tiempo que desarrolla competencias genéricas y disciplinares a fin de lograr una educación integral mediante la concertación de convenios de colaboración y coordinación educativa entre empresa y planteles.”[11]

 

En las siguientes líneas referiremos un caso reciente en México que ejemplifica lo expuesto en líneas anteriores.

 

A finales del mes de septiembre, el Instituto Politécnico Nacional modificó su reglamento interno, hecho que provocó inconformidad en los alumnos del nivel vocacional y superior, porque proponía implementar, entre otras cuestiones, el cambio en el grado otorgado al término de sus estudios, los egresados no serían ya licenciados o ingenieros, sino únicamente ‘técnicos superiores’.

 

Asimismo, el nuevo plan de estudios proponía la eliminación de materias, y por lo tanto la reducción de diez a nueve semestres, lo que tendría como efecto limitar el campo de acción de los egresados, manifestaron los alumnos.[12]

 

El antecedente de lo ocurrido en el Politécnico Nacional puede encontrar origen, un mes antes, ya que en agosto pasado, como parte de la reforma educativa, la Secretaría de Educación Pública firmó un convenio con la Confederación Patronal de la República Mexicana, que tiene como objetivo impulsar la formación dual en las instituciones de educación media superior.

 

La agencia alemana de cooperación brindará sus buenas prácticas en el tema para que en México se emprendan programas pilotos en más escuelas del nivel medio superior. El objetivo, dijo el secretario de educación pública, es alcanzar una cobertura de 66 a 80 por ciento en los bachilleratos mexicanos, para lograr, que mediante la capacitación, los jóvenes se incorporen directamente con los requerimientos del sector industrial.[13]

 

La contraprestación que otorga el gobierno mexicano a la cooperación brindada por Alemania es colocar a jóvenes en las empresas con horarios flexibles y muy bajos salarios, en la realidad los jóvenes estudiantes no son contratados, son considerados únicamente como alumnos en formación y por lo tanto sólo acceden a becas, mientras que las empresas, alemanas todas, obtienen mano de obra barata.

 

No obstante lo anterior, el gobierno federal anunció el establecimiento de este sistema como una solución para el problemas de los llamados ‘ninis’, los jóvenes que no estudian ni trabajan o de aquellos profesionales que se emplean en áreas distintas a las de su formación.[14]

 

Los conceptos educación, universidad y globalización se interrelacionan fuertemente, al ser vistos desde y para el Estado.

 

Lo anterior, “porque la educación, como fenómeno histórico cultural nace en el mismo proceso de conformación de los estados…”[15] Estima Huerga que la educación forma parte de las estrategias que las sociedades políticas establecen en orden al sostenimiento de su estructura en el tiempo.

 

Si bien hasta lo ahora expuesto confirmamos la relación entre educación y Estado y encontramos desventaja en la misma por no generar conveniencias equitativas, es decir, los estudiantes se mueven, dentro de sus propias universidades, en la dirección que el Estado lo delimita, a su vez, éste orientado por las relaciones económicas y políticas, principalmente, que ocurren fuera de sus fronteras; encontramos también casos en los que la relación es armónica y benéfica no sólo para el Estado, sino también y principalmente para los estudiantes y su sociedad.

 

Recientemente, el Banco Mundial publicó un informe sobre la problemática de la educación en América Latina y el Caribe, titulado Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe. Dicho estudio analiza los sistemas educativos públicos de los países del continente y los principales retos a los que se enfrentan.

 

Las conclusiones del organismo internacional establecen que la baja calidad promedio de los profesores de América Latina y el Caribe constituye el principal obstáculo al avance de la educación en el continente. Señala que los contenidos académicos son inadecuados y las prácticas ineficientes. Poco y mal informados, los profesores consagran apenas el 65% del tiempo de clase a la instrucción, lo que equivale a perder un día completo de instrucción por semana. Por otra parte, el material didáctico disponible sigue siendo poco utilizado, particularmente las nuevas tecnologías de información y comunicación. Lamentablemente, según la institución financiera internacional, ningún cuerpo docente de la región puede considerarse de alta calidad en comparación con los parámetros mundiales, sin embargo, a toda regla encontramos excepciones y en este caso es Cuba.

 

Comparada con los sistemas educativos más eficaces del mundo como el de Finlandia, Singapur, Shanghái, China, República de Corea, Suiza, Países Bajos y Canadá, Cuba es el único país de América Latina y el Caribe en mostrar los parámetros más elevados, el fuerte talento académico, las remuneraciones altas o al menos adecuadas y la elevada autonomía profesional.

 

Agrega el estudio que sólo en Cuba, donde la educación ha sido la prioridad desde 1959, no tiene nada que envidiar a las naciones más desarrolladas, y sin ser una potencia económica, es el país que a nivel mundial dedica la parte más elevada a la educación con un 13% del presupuesto nacional.

 

Concluye el estudio al apuntar que esos resultados se explican por la voluntad política de la dirección del país caribeño de ubicar a la juventud en el centro del proyecto de sociedad, dedicando los recursos necesarios a la adquisición de saberes y competencias.[16]

 

Lo anterior muestra el poder que un Estado, sin importar el tipo de modelo económico que lo caracterice, puede imponer en el ámbito doméstico y máxime en el internacional, para fijar una postura respecto de la calidad de la educación que desea para los jóvenes de su sociedad.

 

La globalización, como vimos en líneas antecedentes, puede significar un enriquecimiento a la experiencia nacional o por otro lado, una pérdida de lo propio ante lo externo.

 

En esta tesitura y en el caso particular de México, advertimos una fuerte relación y compromiso del Estado con el sector privado, con la empresa globalizada, no así con los jóvenes de su sociedad. ¿Quién debe ser más importante para el Estado?

 

“La privatización de las universidades y la reducción de los estudiantes a objetos ignorantes de la historia, de la política y de las ciencias vinculadas al humanismo, no sólo obedecerá al proyecto de convertir a las empresas privadas y mercantiles en actores principales de la producción, los servicios y la vida. También obedecerá a un mundo en que ‘el complejo militar-industrial’ y corporativo, con sus asociados y subalternos, regulará la represión y la negociación para una gobernabilidad en que los pueblos sujetos muestren ser ‘responsables’ y ‘razonables’ o con ‘opciones racionales’ que los lleven a aceptar como suyos los objetivos de ‘los que mandan’. … Los universitarios jugarán un papel importantísimo al lado de otros trabajadores intelectuales y de los pueblos trabajadores  que luchen para no volverse los objetos ‘estúpidos e ignorantes’ de que hablaba Adam Smith”.[17]

 

“En el mundo globalizado en que vivimos, estar bien educado significa, entre otras muchas cosas, estar educado con calidad, definida ésta como educación que nos permita ser competitivos internacionalmente.”[18]

 

México es una república representativa y democrática, en donde, sin embargo, la voz del pueblo no se escucha pero cuando este alza la voz y se irrumpe el orden establecido entonces ya no es tan democrático, más bien tirano.

En México, el estudiante que alza la voz es reprimido, no entendido y hasta desaparecido.

 

El estudiante no es asimilado como el ser humano formado con potencial para cambiar ese orden establecido cuando aquel no sea conveniente, no se reconoce o no conviene reconocer su papel de actor político y social. “… lo que los griegos inventaron no es tanto la educación como instrucción del individuo en la sociedad, sino… la conformación del hombre en su sentido pleno, del hombre político, o del ciudadano… El hombre, cuya imagen se revela en las obras de los grandes griegos, es el hombre político.”[19]

 

Por su parte, Tamayo y Salmorán señala que la universidad medieval jugó, sin lugar a dudas, un papel muy importante en los asuntos públicos porque precisamente fue provista para ello. Agrega que las universidades adquirieron inmediata influencia ante las instancias del poder. Aliadas o enemigas de emperadores y papas, las universidades no fueron ajenas a la ‘acción política que construyó Europa.

 

Propone también el autor que no debemos descontar el hecho de que en muchas ocasiones las universidades eran parte de la estrategia de grandes señores, quienes por razones políticas o personales las sostuvieron como aliadas contra otras instancias del poder.

 

Y pide no olvidar tampoco que si bien ha sido muy importante la contribución de la universidad en el campo político y social, debemos tener presente que su importancia fue aún más significativa como centro cultural. Concluye que la universidad es la institución que difunde en Occidente la idea de que el mundo puede ser explicado racionalmente. La universidad materializa el saber científico e incuba el espíritu laico, vehículo y presupuesto de la nueva ciencia.[20]

 

“De entre todas las manifestaciones de la civilización occidental, la Universidad destaca por varios motivos; por su libertad que le es connatural, por su proyección infinita al futuro  en tanto que es descubridora del mundo, lo cual hace inagotable su objeto; pero sobre todo, por su capacidad para verse a sí misma, como sujeto y objeto de estudio. Esta capacidad de introspección, presente sólo en los seres humanos, fundamenta la analogía que nos permite afirmar que la Universidad es  un ente vivo que piensa y reflexiona, aun sobre sí misma.”[21]

 

Los movimientos sociales como manifestaciones de la sociedad civil expresan abiertamente el descontento, la incertidumbre y la decisión de impulsar cambios y marcan un ciclo más de protestas vinculadas directamente con la situación de crisis social y política agravada por el neoliberalismo.

 

El tema nacional de trascendencia internacional, Ayotzinapa, es ya un hito en la relación educación-Estado.

 

Lo ocurrido con los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa muestra claramente el momento de crisis en el que nos encontramos. En Guerrero hay nueve escuelas normalistas públicas. La de Ayotzinapa es una de ellas. Desde hace un mes, el mundo ha centrado su atención en ella por la desaparición de sus 43 estudiantes.

 

Esta escuela se ha caracterizado por realizar importantes movimientos estudiantiles. En 2007 estudiantes y egresados de la Normal Rural de Ayotzinapa tomaron las instalaciones del Congreso local, para demandar la entrega de 75 plazas, la no desaparición de la licenciatura de nivel primaria, cancelación de 39 órdenes de aprehensión y el mejoramiento de la alimentación. En diciembre del 2011 dos estudiantes de la Escuela Normal murieron a tiros al ser desalojados por elementos de la Policía Federal, Estatal y agentes ministeriales de la entidad cuando bloqueaban la Autopista del Sol.

 

El 26 de septiembre del presente año fueron asesinados seis estudiantes y desaparecieron 43, las investigaciones ahora revelan que Abarca, ex alcalde de Iguala y su esposa temían que los normalistas buscaran sabotear un evento político de la esposa, por lo que ordenaron a la policía contenerlos.

 

A casi dos meses de los hechos nada se sabe de los estudiantes desaparecidos. Lo ocurrido destapó las redes de corrupción y delincuencia organizada que se vive no sólo en el Estado de Guerrero sino en todo México.

 

La situación actual que vivimos en México respecto a la relación del Estado con juventud estudiante es de contención y criminalización, sea por la vía de la violencia directa o a través de cambios sustanciales en las universidades y planes de estudio como ocurre en el Instituto Politécnico Nacional.

 

¿Quién sigue ahora?

 

En México se vive una crisis palpable entre Estado y Educación. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos firmó un Acuerdo de Asistencia Técnica con el Estado mexicano para supervisar la creación de un grupo de expertos que dé justamente asistencia y verificación técnica a las acciones realizadas por México en el caso Ayotzinapa.

 

Ser estudiante y joven parece ser motivo de alarma para el Estado.

A lo largo de estas líneas hemos atendido la relación originaria entre la Educación universitaria y el Estado y cómo ha ido evolucionando hasta la actualidad.

 

La experiencia mexicana demuestra que dicha relación se ha tornado divergente y por ello, los destinatarios de la educación manifiestan su inconformidad, pero no lo hacen sólo frente al poder político, lo hacen también, indirectamente al narcogobierno que impera en nuestro país, lo que hace aún más riesgosa la protesta.

 

En México, como en muchas partes del mundo, la relación educación y Estado, están cubiertas de violencia, represión, desaparición y muerte.

 

El objetivo de estas líneas es precisamente sensibilizar al lector sobre la situación crítica que México sufre.

 



[1] Andere M., Eduardo, La educación en México: un fracaso monumental. ¿Está México en riesgo?, Editorial Planeta Mexicana, México, 2003, p. 7.
[2] Cfr. Huerga, Pablo, “Notas para una comprensión histórico-cultural de la educación. Educación, universidad y globalización” en Pedroza Flores, René y Massé Narváez, Carlos E., coordinadores, Educación y Universidad desde la complejidad en la globalización, Editorial Porrúa, México, 2009, pp. 14 y 15.
[3] Cfr. Artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
[4] Cruz Angulo, Javier, “La Educación como derecho humano: aportes de la reforma constitucional” en Ramírez Raymundo, Rodolfo, La reforma constitucional en materia educativa: alcances y desafíos, Senado de la República, Instituto Belisario Domínguez, México, 2013, pp. 162 y 163.
[5] Cfr. Muñoz García, Humberto, “La política en la universidad y el cambio institucional” en Muñoz García, Humberto, coordinador, Universidad: política y cambio institucional, Centro de Estudios sobre la Universidad, Universidad Nacional Autónoma de México, Porrúa, México, 2002, p. 39.
[6] Casanova Cardiel, Hugo, “La universidad hoy: idea y tendencias de cambio” en Muñoz García, Humberto, coordinador, Universidad: política y cambio institucional, Centro de Estudios sobre la Universidad, Universidad Nacional Autónoma de México, Porrúa, México, 2002, p. 29.
[7] Cfr. Casanova Cardiel, Hugo, “La universidad hoy: idea y tendencias de cambio” Op. Cit., p. 35.
[8] Muñoz García, Humberto, “La política en la universidad y el cambio institucional” en Muñoz García, Humberto, coordinador, Universidad: política y cambio institucional, Centro de Estudios sobre la Universidad, Universidad Nacional Autónoma de México, Porrúa, México, 2002, pp. 45 y 46.
[9] Cfr. Huerga, Pablo, “Notas para una comprensión histórico-cultural de la educación. Educación, universidad y globalización”, Op. Cit., p. 15.
[10] Palos Soto, Enrique y Herráiz Esteban, Marc, “El sistema de educación dual: nuevas avenidas en la cooperación bilateral entre Alemania y México” en Revista Mexicana de Política Exterior, p. 99. En: http://www.sre.gob.mx/revistadigital/images/stories/numeros/n99/palosherraiz.pdf Consultado el 9 de noviembre del 2014.
[11] Secretaría de Educación Pública, Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, Modelo Mexicano de Formación Dual. En: http://www.conalep.edu.mx/academicos/Paginas/mmfd.aspx
[12] Cfr. Morales, Fernanda, “Por qué protestan los alumnos del IPN? en Milenio.com, Ciudad de  México. En: http://www.milenio.com/df/plan_de_estudios_IPN-Zacatenco-ESIA-cambio_IPN-protesta_IPN-marcha_alumnos_IPN_0_379162329.html Consultado el 9 de noviembre del 2014.
[13] Martínez Carballo, Nurit, “Reforma educativa no tiene marcha atrás: Chuayffet” en El Universal.mx, Nacional, martes 5 de agosto del 2014. En: http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2014/reforma-educativa-no-tiene-marcha-atras-chuayffet--1028288.html Consultado el 9 de noviembre del 2014.
[14] Martínez Carballo, Nurit, “Anuncia SEP sistema dual para resolver problema de ‘ninis’ en El Universal.mx, Nacional, jueves 5 de junio del 2014. En: http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2014/anuncia-sep-sistema-para-enfrentar-problema-de-39ninis-39-1015375.html Consultado el 8 de noviembre del 2014.
[15] Huerga, Pablo, “Notas para una comprensión histórico-cultural de la educación. Educación, universidad y globalización”, Op. Cit, p. 17.
[16] Cfr. Bruns, Bárbara y Luque, Javier, Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, (resumen), Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Banco Mundial, Washington, D.C., 2014.
[17] González Casanova, Pablo, La universidad necesaria en el siglo XXI, Ediciones Era, México, 2001, pp. 12 y 13.
[18] Andere M., Eduardo, La educación en México: un fracaso monumental. ¿Está México en riesgo?, Op. Cit., p. 7.
[19] Íbidem, p. 18.
[20] Cfr. Tamayo y Salmorán, Rolando, La universidad epopeya medieval. Notas para un estudio sobre el surgimiento de la universidad en el alto medievo, tercera edición, Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2005, pp. 119 y 120.
[21] Estrada Adán, Guillermo E. y Reyes Díaz, Carlos H., La enseñanza del derecho y del derecho internacional. Reflexiones, Editorial Porrúa, México, 2014, p. IX.

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