Educación y Estado
“Nuestra
nación está en riesgo. Y lo más triste es que no hay evidencia de que nos
hayamos dado cuenta de esta situación. Una nación está conformada por un pueblo
con origen y cultura comunes. México, como nación, es su gente. Así que la
nación prosperará si su gente prospera. Y su gente sólo prosperará si está
educada, bien educada.”
El
presente trabajo propone una disertación sobre la relación entre educación y
Estado en México, con el objetivo de poder analizar los hechos recientes y
lamentables que se han presentado en nuestro país en los últimos meses, en los
que precisamente los protagonistas son el Estado y los destinatarios de la
educación, hombres y mujeres estudiantes.
Entendemos
por educación al proceso en virtud del cual un individuo adquiere y recibe por
parte de otros, de la sociedad de su tiempo, de sus educadores, de sus
mentores, tutores, padres, una serie de conocimientos, destrezas, contenidos,
procedimientos y actitudes, en virtud de las cuales aprende a comportarse en su
época y entorno social, entre otros ámbitos.
En
términos jurídicos, la educación es un derecho humano, reconocido en el artículo
tercero constitucional y en instrumentos internacionales de los cuales el
Estado mexicano forma parte, por lo tanto, encontramos la correspondiente
relación entre derecho y obligación, derecho de las personas a gozar de
educación y obligación del Estado de reconocerlo y establecer las garantías
necesarias para su protección.
Consideramos
importante contar en este trabajo con el texto constitucional relativo a
educación, para tenerlo como marco de referencia, por lo que a continuación
transcribimos los párrafos que servirán como base para explicar la relación
Estado-educación.
“Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El
Estado –Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios–, impartirá
educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación
preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; ésta y la
media superior serán obligatorias.
La educación que imparta el Estado tenderá a
desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en
él, a la vez, el amor a la
Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de
la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.
El Estado garantizará la calidad en la educación
obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización
escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los
directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.
I. …,
dicha educación será laica…
II. El
criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso
científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los
fanatismos y los prejuicios.
Además:
a) Será
democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura
jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el
constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional, en cuanto –sin hostilidades ni exclusivismos–
atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros
recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de
nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra
cultura;
c) Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el
aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la
integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los
ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los
privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos, y
d) Será de calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo
logro académico de los educandos;
III. … el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de
estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la
República. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la opinión de
los gobiernos de los Estados y del Distrito Federal, así como de los diversos
sectores sociales involucrados en la educación, los maestros y los padres de
familia en los términos que la ley señale. Adicionalmente, el ingreso al
servicio docente y la promoción a cargos con funciones de dirección o de
supervisión en la educación básica y media superior que imparta el Estado, se
llevarán a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de
los conocimientos y capacidades que correspondan. … Lo dispuesto en este
párrafo no será aplicable a las Instituciones a las que se refiere la fracción
VII de este artículo;
IV. Toda
la educación que el Estado imparta será gratuita;
V. Además de impartir la educación preescolar, primaria, secundaria y
media superior, señaladas en el primer párrafo, el Estado promoverá y atenderá
todos los tipos y modalidades educativos –incluyendo la educación inicial y a
la educación superior– necesarios para el desarrollo de la nación, apoyará la
investigación científica y tecnológica, y alentará el fortalecimiento y
difusión de nuestra cultura;
…
VII. Las universidades y las demás instituciones de educación superior a
las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de
gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir
la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la
libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas;
determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción
y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. …
VIII. El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la
educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a
distribuir la función social educativa entre la Federación, los Estados y los
Municipios, a fijar las aportaciones económicas correspondientes a ese servicio
público y a señalar las sanciones aplicables a los funcionarios que no cumplan
o no hagan cumplir las disposiciones relativas, lo mismo que a todos aquellos
que las infrinjan, y
IX. Para garantizar la prestación de servicios educativos de calidad,
se crea el Sistema Nacional de Evaluación Educativa. La coordinación de dicho
sistema estará a cargo del Instituto Nacional para la Evaluación de la
Educación.
“En el artículo 3° constitucional, así
como en la definición de educación que proporciona la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, el derecho a la
educación es una condición para desarrollar y ampliar las capacidades que se
consideran fundamentales para el desarrollo del ser humano dentro de un modelo
de Estado. Es decir, mediante el artículo 3° el Constituyente estableció un
conjunto de directrices, obligatorias para el Estado, que son útiles tanto para
formar individuos capaces, como para dibujar un proyecto de nación y, a su vez,
para que cada individuo pueda construir su proyecto de vida. Con estas bases
axiológicas se logra construir una ideología nacional compartida por todos los
mexicanos y, al mismo tiempo, se forma la individualidad de cada ciudadano
dentro de la nación. La dicotomía del efecto funcional de la educación permite
que haya un común denominador en los valores del Estado mexicano y, a la vez,
que cada persona genere su individualidad.”
La
relación educación-Estado nos conduce a reflexionar también en la
correspondencia entre educación y conocimiento, éste último, pensado no sólo en
beneficio de la persona, sino también de la sociedad del Estado a la que esa
persona pertenece. Sin educación no hay conocimiento, sin conocimiento no hay
competitividad, sin competitividad, en un mundo internacionalizado y
globalizado, no hay progreso.
Pensamos
así en la siguiente interrogante, ¿qué papel le corresponde entonces a la
educación y a su más alta institución, la universidad, en el proceso de
globalización?
Actualmente,
las universidades como escenarios de la educación superior, han sido
presionadas a raíz de la velocidad de los cambios económicos y políticos de la
sociedad. Crece la preocupación acerca de cómo modificar sus objetivos y
transformarla hacia nuevas relaciones con el mercado, el Estado y el entorno
social, de modo tal que sus tareas resulten pertinentes para satisfacer
necesidades sociales emergentes e impulsar el progreso nacional. Las demandas
que se le plantean están asociadas con la lucha por la competitividad –en el
marco de la globalización-, elevar la calificación de la fuerza de trabajo y
desarrollar la generación y manejo de alta tecnología.
“La universidad… vive una paradoja
fundamental: se reconoce ampliamente su importancia social, pero le es exigido
que se refuncionalice como institución. … La universidad imparte entrenamientos
específicos en una amplia gama de campos profesionales y también participa en
la función política de la sociedad al
generar espacios de pensamiento y acción políticos.”
Nos
preguntamos entonces, ¿cuál es el nivel de autonomía de las universidades
(públicas) para regular su independencia académica y administrativa? Podemos
adelantar que ‘éstas’ universidades sí muestran dependencia, cada vez en mayor
grado, de las dinámicas gubernamentales.
Casanova
Cardiel estima que es posible afirmar, que sin lugar a dudas, la universidad
contemporánea, sí depende directamente en términos financieros del Estado, lo
que la ha llevado a negociar sus propias definiciones ante el poder político y
económico.
Coincidimos
entonces en que “La universidad es, ante
todo, una institución académica, pero llena de contenidos, acciones y
significados políticos que influyen e interfieren en el acontecer académico. Es
indispensable, por tanto, poner atención a lo político y resaltarlo como un
factor presente y permanente de la vida universitaria para entender mejor los
modos a través de los cuales operan estas instituciones, las rupturas en
periodos de crisis y las salidas que corrigen o cambian su rumbo o que alteran
las relaciones de poder en que se estructuran el gobierno y su organización.”
Las
universidades públicas se encuentran hoy en día ante la encrucijada de adaptarse a los vaivenes sociales, políticos,
económicos y culturales no sólo del ámbito doméstico, ya que son los
aconteceres internacionales los que marcan derroteros en la vida interna de
estos importantes centros educativos.
El
proceso de globalización económica ha penetrado en todas y cada una de las
esferas de la sociedad, lo ha hecho en la educación con un fuerte impacto, las
demandas actuales a las universidades son principalmente la adaptación a este
mundo en movimiento y la preparación para la fuerte competencia en el mercado
de trabajo. En este tenor, las universidades promueven mecanismos para acercar
a los jóvenes al mundo laboral, a las empresas en donde se espera, una vez concluidos
sus estudios, puedan desempeñarse.
Lo
anterior resulta interesante, sin embargo, debemos distinguir el sentido que
las universidades, al menos las universidades públicas, otorgan a la
globalización.
Por
una parte, globalización como ‘civilización’ permitiría analizar y distinguir
cómo cada pueblo ha incluido en sus planes de estudio y en sus universidades,
la enseñanza de las ciencias de todos los pueblos, aquellas que contribuyen
precisamente a la globalización, a la integración de todos los pueblos en una
civilización común. Mientras que si entendemos la globalización como
‘occidentalización’, tal vez nos obligaría a determinar que algunos de los
aspectos de las ciencias de cada pueblo, habrían de ser sustituidos por
contenidos propios de las ciencias correspondientes al mundo occidental, desde
el idioma, hasta el derecho, la historia, entre otros.
Elijamos
una u otra de las acepciones, no cabe duda que la globalización económica es
interpretada como el verdadero significado de la globalización: la integración
capitalista de estirpe anglosajona. Si hablamos entonces de capitalismo,
sabemos que no todas las partes involucradas resultan beneficiadas. Un ejemplo
son las condiciones laborales actuales, sin importar se trate de mano de obra
calificada, proveniente de educación superior.
Los
requerimientos actuales de las empresas trasnacionales establecidas en países
en desarrollo no son precisamente de mano de obra calificada, al menos no el
grueso de las plazas que ofrece, requiere principalmente de técnicos preparados
y que cubran los requisitos específicos para la producción.
La
actual demanda de técnicos y no así de profesionales en una rama de la ciencia,
motiva a que los planes de estudio de las universidades, principalmente
públicas, se modifiquen para que -pensemos que en la siguiente lógica lo
planean las universidades- sus egresados logren colocarse laboralmente al
término de sus estudios y al mismo tiempo, cubran las demandas de las empresas
con los perfiles específicamente requeridos. Sería lamentable que fuera en el
orden contrario.
El
modelo de educación dual se propone como una solución a la alarmante desvinculación
entre la formación educativa universitaria y las necesidades del mercado
laboral. Implica la combinación temprana de los conocimientos científicos con
la práctica para facilitar la aptitud para la creatividad y la innovación tecnológica,
sin embargo, la educación dual forma principalmente técnicos especialistas en
áreas específicas de las empresas que los capacitan, es decir, no son
preparados para la competitividad en el mercado ‘global’, no es una ventaja
para los estudiantes sino para las empresas porque cuentan con la mano de obra
específica para su empresa.
“En esencia, la educación dual se
refiere a la vinculación de dos entidades en beneficio mutuo: el gobierno, como
promotor del bienestar de todos los ciudadanos, y la iniciativa privada, como
motor de la economía nacional.”
Creemos
que el párrafo anterior describe a la perfección la esencia del modelo de
educación dual, podemos darnos cuenta que la relación se establece entre Estado y empresa, y que el
alumno, el joven estudiante, es sólo herramienta para consumar beneficios para
otros.
No
se percibe entonces, bajo este modelo educativo ampliamente difundido en el Colegio
Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), un beneficio real para el
alumno.
“El Modelo Mexicano de Formación Dual
(MMFD) busca la vinculación de la
teoría y la práctica, integrando al estudiante en la empresa para
desarrollar sus competencias profesionales, al tiempo que desarrolla
competencias genéricas y disciplinares a fin de lograr una educación integral mediante la
concertación de convenios de colaboración y coordinación educativa entre
empresa y planteles.”
En
las siguientes líneas referiremos un caso reciente en México que ejemplifica lo
expuesto en líneas anteriores.
A
finales del mes de septiembre, el Instituto Politécnico Nacional modificó su
reglamento interno, hecho que provocó inconformidad en los alumnos del nivel
vocacional y superior, porque proponía implementar, entre otras cuestiones, el cambio
en el grado otorgado al término de sus estudios, los egresados no serían ya
licenciados o ingenieros, sino únicamente ‘técnicos superiores’.
Asimismo,
el nuevo plan de estudios proponía la eliminación de materias, y por lo tanto
la reducción de diez a nueve semestres, lo que tendría como efecto limitar el
campo de acción de los egresados, manifestaron los alumnos.
El
antecedente de lo ocurrido en el Politécnico Nacional puede encontrar origen,
un mes antes, ya que en agosto pasado, como parte de la reforma educativa, la
Secretaría de Educación Pública firmó un convenio con la Confederación Patronal
de la República Mexicana, que tiene como objetivo impulsar la formación dual en
las instituciones de educación media superior.
La
agencia alemana de cooperación brindará sus buenas prácticas en el tema para
que en México se emprendan programas pilotos en más escuelas del nivel medio
superior. El objetivo, dijo el secretario de educación pública, es alcanzar una
cobertura de 66 a 80 por ciento en los bachilleratos mexicanos, para lograr,
que mediante la capacitación, los jóvenes se incorporen directamente con los
requerimientos del sector industrial.
La
contraprestación que otorga el gobierno mexicano a la cooperación brindada por
Alemania es colocar a jóvenes en las empresas con horarios flexibles y muy
bajos salarios, en la realidad los jóvenes estudiantes no son contratados, son
considerados únicamente como alumnos en formación y por lo tanto sólo acceden a
becas, mientras que las empresas, alemanas todas, obtienen mano de obra barata.
No
obstante lo anterior, el gobierno federal anunció el establecimiento de este
sistema como una solución para el problemas de los llamados ‘ninis’, los
jóvenes que no estudian ni trabajan o de aquellos profesionales que se emplean
en áreas distintas a las de su formación.
Los
conceptos educación, universidad y globalización se interrelacionan
fuertemente, al ser vistos desde y para el Estado.
Lo
anterior, “porque la educación, como
fenómeno histórico cultural nace en el mismo proceso de conformación de los
estados…” Estima Huerga que la educación forma
parte de las estrategias que las sociedades políticas establecen en orden al
sostenimiento de su estructura en el tiempo.
Si
bien hasta lo ahora expuesto confirmamos la relación entre educación y Estado y
encontramos desventaja en la misma por no generar conveniencias equitativas, es
decir, los estudiantes se mueven, dentro de sus propias universidades, en la
dirección que el Estado lo delimita, a su vez, éste orientado por las
relaciones económicas y políticas, principalmente, que ocurren fuera de sus
fronteras; encontramos también casos en los que la relación es armónica y
benéfica no sólo para el Estado, sino también y principalmente para los
estudiantes y su sociedad.
Recientemente,
el Banco Mundial publicó un informe sobre la problemática de la educación en
América Latina y el Caribe, titulado Profesores
excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe. Dicho
estudio analiza los sistemas educativos públicos de los países del continente y
los principales retos a los que se enfrentan.
Las
conclusiones del organismo internacional establecen que la baja calidad
promedio de los profesores de América Latina y el Caribe constituye el
principal obstáculo al avance de la educación en el continente. Señala que los
contenidos académicos son inadecuados y las prácticas ineficientes. Poco y mal
informados, los profesores consagran apenas el 65% del tiempo de clase a la
instrucción, lo que equivale a perder un día completo de instrucción por
semana. Por otra parte, el material didáctico disponible sigue siendo poco
utilizado, particularmente las nuevas tecnologías de información y
comunicación. Lamentablemente, según la institución financiera internacional,
ningún cuerpo docente de la región puede considerarse de alta calidad en
comparación con los parámetros mundiales, sin embargo, a toda regla encontramos
excepciones y en este caso es Cuba.
Comparada
con los sistemas educativos más eficaces del mundo como el de Finlandia, Singapur,
Shanghái, China, República de Corea, Suiza, Países Bajos y Canadá, Cuba es el
único país de América Latina y el Caribe en mostrar los parámetros más
elevados, el fuerte talento académico, las remuneraciones altas o al menos
adecuadas y la elevada autonomía profesional.
Agrega
el estudio que sólo en Cuba, donde la educación ha sido la prioridad desde 1959,
no tiene nada que envidiar a las naciones más desarrolladas, y sin ser una
potencia económica, es el país que a nivel mundial dedica la parte más elevada
a la educación con un 13% del presupuesto nacional.
Concluye
el estudio al apuntar que esos resultados se explican por la voluntad política
de la dirección del país caribeño de ubicar a la juventud en el centro del
proyecto de sociedad, dedicando los recursos necesarios a la adquisición de
saberes y competencias.
Lo
anterior muestra el poder que un Estado, sin importar el tipo de modelo
económico que lo caracterice, puede imponer en el ámbito doméstico y máxime en
el internacional, para fijar una postura respecto de la calidad de la educación
que desea para los jóvenes de su sociedad.
La
globalización, como vimos en líneas antecedentes, puede significar un
enriquecimiento a la experiencia nacional o por otro lado, una pérdida de lo
propio ante lo externo.
En
esta tesitura y en el caso particular de México, advertimos una fuerte relación
y compromiso del Estado con el sector privado, con la empresa globalizada, no
así con los jóvenes de su sociedad. ¿Quién debe ser más importante para el
Estado?
“La privatización de las universidades y
la reducción de los estudiantes a objetos ignorantes de la historia, de la
política y de las ciencias vinculadas al humanismo, no sólo obedecerá al
proyecto de convertir a las empresas privadas y mercantiles en actores
principales de la producción, los servicios y la vida. También obedecerá a un
mundo en que ‘el complejo militar-industrial’ y corporativo, con sus asociados
y subalternos, regulará la represión y la negociación para una gobernabilidad
en que los pueblos sujetos muestren ser ‘responsables’ y ‘razonables’ o con
‘opciones racionales’ que los lleven a aceptar como suyos los objetivos de ‘los
que mandan’. … Los universitarios jugarán un papel importantísimo al lado de
otros trabajadores intelectuales y de los pueblos trabajadores que luchen para no volverse los objetos
‘estúpidos e ignorantes’ de que hablaba Adam Smith”.
“En el mundo globalizado en que vivimos,
estar bien educado significa, entre otras muchas cosas, estar educado con
calidad, definida ésta como educación que nos permita ser competitivos
internacionalmente.”
México
es una república representativa y democrática, en donde, sin embargo, la voz
del pueblo no se escucha pero cuando este alza la voz y se irrumpe el orden establecido entonces ya no es
tan democrático, más bien tirano.
En
México, el estudiante que alza la voz es reprimido, no entendido y hasta
desaparecido.
El
estudiante no es asimilado como el ser humano formado con potencial para
cambiar ese orden establecido cuando aquel no sea conveniente, no se reconoce o
no conviene reconocer su papel de actor político y social. “… lo que los griegos inventaron no es tanto la educación como
instrucción del individuo en la sociedad, sino… la conformación del hombre en
su sentido pleno, del hombre político, o del ciudadano… El hombre, cuya imagen
se revela en las obras de los grandes griegos, es el hombre político.”
Por
su parte, Tamayo y Salmorán señala que la universidad medieval jugó, sin lugar
a dudas, un papel muy importante en los asuntos públicos porque precisamente
fue provista para ello. Agrega que las universidades adquirieron inmediata
influencia ante las instancias del poder. Aliadas o enemigas de emperadores y
papas, las universidades no fueron ajenas a la ‘acción política que construyó
Europa.
Propone
también el autor que no debemos descontar el hecho de que en muchas ocasiones
las universidades eran parte de la estrategia de grandes señores, quienes por
razones políticas o personales las sostuvieron como aliadas contra otras
instancias del poder.
Y
pide no olvidar tampoco que si bien ha sido muy importante la contribución de
la universidad en el campo político y social, debemos tener presente que su
importancia fue aún más significativa como centro cultural. Concluye que la
universidad es la institución que difunde en Occidente la idea de que el mundo
puede ser explicado racionalmente. La universidad materializa el saber
científico e incuba el espíritu laico, vehículo y presupuesto de la nueva
ciencia.
“De entre todas las manifestaciones de
la civilización occidental, la Universidad destaca por varios motivos; por su
libertad que le es connatural, por su proyección infinita al futuro en tanto que es descubridora del mundo, lo
cual hace inagotable su objeto; pero sobre todo, por su capacidad para verse a
sí misma, como sujeto y objeto de estudio. Esta capacidad de introspección,
presente sólo en los seres humanos, fundamenta la analogía que nos permite
afirmar que la Universidad es un ente
vivo que piensa y reflexiona, aun sobre sí misma.”
Los
movimientos sociales como manifestaciones de la sociedad civil expresan
abiertamente el descontento, la incertidumbre y la decisión de impulsar cambios
y marcan un ciclo más de protestas vinculadas directamente con la situación de
crisis social y política agravada por el neoliberalismo.
El
tema nacional de trascendencia internacional, Ayotzinapa, es ya un hito en la relación educación-Estado.
Lo
ocurrido con los estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de
Ayotzinapa muestra claramente el momento de crisis en el que nos encontramos.
En Guerrero hay nueve escuelas normalistas públicas. La de Ayotzinapa es una de
ellas. Desde hace un mes, el mundo ha centrado su atención en ella por la
desaparición de sus 43 estudiantes.
Esta
escuela se ha caracterizado por realizar importantes movimientos estudiantiles.
En 2007 estudiantes y egresados de la Normal Rural de Ayotzinapa tomaron las
instalaciones del Congreso local, para demandar la entrega de 75 plazas, la no
desaparición de la licenciatura de nivel primaria, cancelación de 39 órdenes de
aprehensión y el mejoramiento de la alimentación. En diciembre del 2011 dos
estudiantes de la Escuela Normal murieron a tiros al ser
desalojados por
elementos de la Policía Federal, Estatal y agentes ministeriales de la entidad
cuando bloqueaban la Autopista del Sol.
El
26 de septiembre del presente año fueron asesinados seis estudiantes y
desaparecieron 43, las investigaciones ahora revelan que Abarca, ex alcalde de
Iguala y su esposa temían que los normalistas buscaran sabotear un evento
político de la esposa, por lo que ordenaron a la policía contenerlos.
A
casi dos meses de los hechos nada se sabe de los estudiantes desaparecidos. Lo
ocurrido destapó las redes de corrupción y delincuencia organizada que se vive
no sólo en el Estado de Guerrero sino en todo México.
La
situación actual que vivimos en México respecto a la relación del Estado con
juventud estudiante es de contención y criminalización, sea por la vía de la
violencia directa o a través de cambios sustanciales en las universidades y
planes de estudio como ocurre en el Instituto Politécnico Nacional.
¿Quién
sigue ahora?
En
México se vive una crisis palpable entre Estado y Educación. La Comisión Interamericana
de Derechos Humanos firmó un Acuerdo de Asistencia Técnica con el Estado
mexicano para supervisar la creación de un grupo de expertos que dé justamente
asistencia y verificación técnica a las acciones realizadas por México en el
caso Ayotzinapa.
Ser
estudiante y joven parece ser motivo de alarma para el Estado.
A
lo largo de estas líneas hemos atendido la relación originaria entre la
Educación universitaria y el Estado y cómo ha ido evolucionando hasta la
actualidad.
La
experiencia mexicana demuestra que dicha relación se ha tornado divergente y
por ello, los destinatarios de la educación manifiestan su inconformidad, pero
no lo hacen sólo frente al poder político, lo hacen también, indirectamente al
narcogobierno que impera en nuestro país, lo que hace aún más riesgosa la
protesta.
En
México, como en muchas partes del mundo, la relación educación y Estado, están
cubiertas de violencia, represión, desaparición y muerte.
El
objetivo de estas líneas es precisamente sensibilizar al lector sobre la
situación crítica que México sufre.